Tratamiento de raíz a través de unidades de riesgo vascular

En otro apartado de estas páginas se cita que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad y gasto sanitario en la población mundial. Sin embargo, esta situación se puede mejorar en un futuro cercano, porque sabemos cuáles son sus causas y cómo corregirlas. Son las alteraciones del colesterol, la diabetes, la hipertensión, el tabaco y la obesidad. El principal reto es mejorar los hábitos de vida, sobre todo la alimentación y actividad física y un uso racional de los fármacos. Asimismo, existen métodos, como la ecografía, que permiten detectar los engrosamientos y las lesiones arteriales (placas de ateroma) antes de que las arterias se obstruyan y se produzcan las complicaciones por falta de riesgo sanguíneo, lo que se conoce como isquemia. Las principales complicaciones isquémicas son la muerte súbita, el infarto de miocardio, la angina de pecho, el accidente vascular cerebral y la arteriopatía de las extremidades inferiores. El objetivo principal de las unidades de riesgo vascular es detectar y tratar las causas o “factores de riesgo” en las personas susceptibles, sobre todo las que han padecido isquemia o tienen antecedentes en parientes cercanos, y en los que son hipertensos, diabéticos, obesos, fuman o tienen alteraciones del colesterol. En estas unidades se realiza la historia clínica, los estudios de laboratorio y las exploraciones vasculares para establecer el diagnóstico del riesgo vascular y orientar el tratamiento. Estas unidades son rentables porque “ahorran” enfermedad, y por tanto añaden calidad y años de vida, y disminuyen el gasto sanitario. Al tratar problemas clínicos de distinta naturaleza, las unidades de riesgo vascular tienen un carácter multidisciplinario. Así, por ejemplo, el servicio de medicina interna de la Clínica Sagrada Familia ha puesto en marcha una unidad formada por internistas y un equipo de profesionales expertos en patología e imagen vascular, en nutrición y en modificación de los hábitos de vida. El reto es que sean utilizadas por las personas de mayor riesgo, que son las que más se benefician de una actuación a tiempo.

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