Las nuevas tecnologías permiten que el paciente se realice las pruebas esenciales de control cardiovascular desde casa
Ya lo dice el dicho, “más vale prevenir que curar”. Y es que, a día de hoy, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad y de gasto sanitario. Los llamados factores de riesgo son los principales culpables. Hipertensión, diabetes, tabaquismo, hipercolesterolemia y obesidad son enfermedades que representan un importante riesgo por sí solas y que, combinadas, pueden acabar con mayor facilidad en infarto agudo de miocardio o, lo que es peor, en muerte súbita. cios de urgencias sino que, además, el control de la enfermedad resulta más cómodo para el paciente”, ex-plica Joe Killen, consejero delegado de Tunstall en Europa del Sur. Hay que tener en cuenta que, aunque la enfermedad de las arterias coronarias cada vez se produce a edades más jóvenes, debido sobre todo a un mal estilo de vida, en general afecta a personas mayores de 50 años que, con frecuencia, tienen otras patologías asociadas. La telemedicina permite que el paciente se realice las pruebas esenciales de control desde casa. A través de un servidor central, la información viaja hasta el centro de salud y queda almacenada en el historial del paciente. La telemedicina para pacientes cardiacos se basa en el uso de un monitor con el cuestionario específico para esta enfermedad, un tensiómetro, pulsioxímetro y báscula de peso, que permiten controlar parámetros como ritmo respiratorio y temperatura, a partir de los cuales los profesionales sanitarios pueden realizar el seguimiento del paciente. Según un estudio realizado en 13.500 pacientes crónicos en un centro de atención primaria de Bristol (Reino Unido), la telemedicina mejora la calidad de vida del enfermo, reduce los ingresos hospitalarios y disminuye la necesidad de cuidados adicionales por prestadores secundarios. El problema es que cuando se produce un episodio de estas características debido a enfermedad coronaria la situación está ya muy avanzada. Hay que actuar antes. El buen control de los factores de riesgo es clave. Las nuevas tecnologías aplicadas a la medicina han supuesto un enorme avance en este aspecto. “No sólo desahogan las consultas y los servi-Además, gracias a una avanzada programación de alertas, el enfermo sabe en todo momento si la situación está fuera de los límites recomendados. “Es una forma de que el paciente tome conciencia de su enfermedad, que sea partícipe de ella, porque en la cardiopatía coronaria el cumplimiento del enfermo es esencial para obtener unos buenos resultados”, asegura Killen. Concretamente, el programa Whole System Demostrator (WSD), principal piloto de teleasistencia y telemedicina del mundo (www.tunstallwsd.co.uk) revela que las tasas de mortalidad registran reducciones del 45%, un 20% menos de ingresos en urgencias y un 14% de hospitalarios. Todo ello representa una reducción en costes de atención superior al 8%.
