El caso del lactante

CAUSAS La genética es una causa muy importante de muerte súbita del lactante

La muerte súbita del lactante se produce en bebés de menos de dos años, mayoritariamente antes de los doce meses de vida. Todavía se sabe poco sobre su causa, hay múltiples factores implicados, algunos extrínsecos, por lo tanto potencialmente controlables, y otros intrínsecos, como la genética, que no se pueden modificar. La prematuridad es un factor a destacar. “Existe cierta inmadurez de algunos órganos que les impide reaccionar de forma adecuada ante determinados estímulos”, explica Georgia Sarquella Brugada, cardióloga pediátrica de la unidad de arritmias y muerte súbita del Hospital Sant Joan de Déu.

Sin embargo, existen otros factores de riesgo que sí se pueden controlar y prevenir. Son los ambientales. El consumo de tabaco y otras sustancias tóxicas durante y después del embarazo tiene una gran influencia. El colecho, cuando el bebé duerme en la misma cama que los padres, también se ha identificado como factor de riesgo. “Choca con algunas defensas de la crianza natural, pero se debe poner en contexto”. Además, los especialistas recomiendan que los bebés duerman boca arriba, y evitar colchones blandos y ropa ancha que pueda provocar ahogamiento. Asimismo, como prevención, se ha visto que el uso del chupete está relacionado con un menor riesgo de muerte súbita. La genética es una causa muy importante de muerte súbita del lactante. Algunas alteraciones en la información genética de los bebés provocan arritmias malignas y éstas, en general, no se pueden detectar en las pruebas de despistaje que se realizan en el recién nacido. Algunas de ellas, en cambio, pueden diagnosticarse con un electrocardiograma. “En países como Italia es obligatorio. El problema es que, aunque no es una prueba costosa, su interpretación puede ser complicada porque el ritmo cardiaco de un bebé cambia por horas”, explica Sarquella. Estas enfermedades se pueden presentan por primera vez como consecuencia de un error durante el desarrollo del feto, o porque se ha transmitido por herencia familiar. Si uno de los progenitores tiene la mutación, el 50% de su descendencia también sera portadora de la enfermedad. “No quiere decir que la manifieste”, aclara. Ante un episodio de muerte súbita en el lactante, es muy importante controlar a la familia, y sobre todo a los hermanos. Los estudios genéticos pueden analizar la presencia de esta mutación familiar e identificar a los portadores “No podemos hacer que el pequeño vuelva  a la vida, pero sí evitaremos que otro miembro de la familia muera. No sería la primera vez que de a raíz de un caso de muerte súbita del lactante diagnosticamos a toda una familia”. La centralización de estos casos en unidades de muerte súbita permite realizar protocolos uniformes para que nadie se quede sin diagnóstico.

Esta entrada fue publicada en 2ª Barcelona Sudden Death symposium y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Los comentarios están cerrados.