Grandes oportunidades en la sexta economía mundial

El país sudamericano se caracteriza por el dinamismo, el entusiasmo y la complejidad

Las exportaciones catalanas a la UE han sufrido descensos en los últimos años

Con 8,5 millones de kilómetros cuadrados, Brasil posee unas dimensiones casi continentales. Es el quinto país mayor del mundo y ocupa una posición de liderazgo destacado entre sus vecinos del cono sur, por su estabilidad política y su ortodoxa regulación económica. Desde que hace dos décadas estabilizara su economía, ha logrado un crecimiento prolongado, en un país caracterizado por el entusiasmo, el dinamismo y la complejidad. Desde Europa, Brasil puede parecer un adolescente. Pero comparado con los de su entorno, es un joven maduro. También es cierto que, si se coteja con otros países emergentes –como México o Sudáfrica–, Brasil es poco abierto al comercio internacional, dada su política proteccionista, sus grandes dimensiones y su riqueza natural (aspectos que le permiten una autarquía inaccesible para los demás). Pero a pesar de las dificultades de índole burocrático, la complejidad fiscal, el proteccionismo, las distancias o incluso las diferencias culturales, Brasil tiene un gran potencial de crecimiento. Sus dirigentes son conscientes de ello y han emprendido acciones decididas para impulsar este desarrollo. Argumentan al resto del mundo que este es un destino obligado para cualquier empresa con vocación internacional. “Es posible que, por sus características, no llegue a tener por el momento el grado de apertura al comercio de otros países similares, pero la dimensión de su mercado interno y su posición en Sudamérica son razones suficientes para valorar detenidamente la conveniencia de estar presente en el mismo”, esgrime Miquel Àngel Sirera, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Brasil-Catalunya (CCBC). La comunidad catalana es, sin duda, un perfecto candidato para el fortalecimiento de estas relaciones bilaterales. Si bien el mercado natural de Catalunya (y de España) ha sido y es Europa –por razones de desarrollo económico, proximidad y complementariedad–, sus principales clientes hace años que acusan modestos crecimientos, cuando no descensos. En los primeros 10 meses del año pasado, por ejemplo, las ventas a Francia, disminuyeron un 3,8 %; un 10,6% las ventas a Italia; un 14,3% a Portugal; y un 5% al Reino Unido. Tan solo el segundo cliente catalán – Alemania –, compró en la comunidad un 19,5% más que en el mismo periodo del 2011. Como resultado, nuestras ventas a la UE han caído un 1,1%, mientras nuestras exportaciones mundiales en los 10 primeros meses del 2012 han crecido un 4,8 %. Es en este contexto que hay que valorar las exportaciones de Catalunya y España a Brasil. “Es como si nadáramos contracorriente”, señala Sirera. Las cifras son prometedoras: “Nuestras exportaciones a este país se duplicaron entre 2009 y 2011 y en el 2012 siguen creciendo a un ritmo del 30% en Catalunya y de más del 10% en el total de España”, concluye.

Darío Reina MONOGRÁFICOS