BCN Futura Suplemento monográfico de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA

BCN Futura
Política social de vivienda para afrontar la crisis

POR BEATRIZ PÉREZ

El Ayuntamiento impulsa ayudas para vivienda destinadas a las personas sin hogar, que están en riesgo de perderlo o que lo tienen en malas condiciones. Para estas últimas, la rehabilitación es fundamental.

En diciembre del 2010, hace apenas tres meses, Cáritas detectó un aumento de personas sin hogar con motivo de la crisis económica. Según la organización, el número de personas que acudieron a Cáritas el año pasado aumentó un 10% con respecto al 2009. Muchos de los nuevos necesitados eran personas en paro que habían perdido su vivienda ante la imposibilidad de pagar su hipoteca.

En Barcelona, actualmente, se están llevando a cabo planes de ayuda con el fin de socorrer a quienes no tienen más vía de salida que la calle. El objetivo, según el concejal de Urbanisme, Ramón García-Bragado, es «enmarcar la vivienda como una política social, no solamente urbanística ». «No hay que olvidar que el derecho a poseer una vivienda está reconocido en la Constitución Española », remarca el delegado de Habitatge, Antoni Sorolla. Por eso existen tres ejes esenciales sobre los que el Ayuntamiento quiere hacer versar su particular política de vivienda a corto plazo: las personas sin hogar, las personas con un hogar en malas condiciones y las personas con hogar pero con riesgo de perderlo.

Personas sin hogar

Para el delegado de Habitatge, las necesidades más prioritarias de las personas que no poseen hogar están recogidas en el Pla d’Habitatge de Barcelona 2008-2016, cuyo eje central es el suelo. «El suelo es lo que hace posible la construcción de viviendas », señala Sorolla, quien destaca las zonas de Marina y La Sagrera como los dos grandes ámbitos sobre los que se ha construido durante estos últimos años. Sin embargo, debido a la ya mencionada crisis, este crecimiento ha sufrido un «fuerte freno » en su financiación. Aun así, «se han construido más de 3.000 viviendas protegidas en los últimos cuatro años», comenta Sorolla.

Paralelamente a quienes no tienen hogar, están aquellas personas que sí lo poseen, pero en malas condiciones. Para ello, el Ayuntamiento ha hecho una «fuerte apuesta por la rehabilitación». En este ámbito, el Programa de Col.locació d’Ascensors juega un importante papel: «Hay mucha gente que no puede acceder a la calle por la falta de ascensores en su edificio», denuncia el delegado de Habitatge. Las líneas de trabajo en los planes de rehabilitación del Ayuntamiento pivotan fundamentalmente sobre tres ejes: accesibilidad, seguridad y eficiencia energética. Y, en este sentido, se ha tratado de tener en cuenta a las personas mayores, por lo que se han construido pisos destinados a este sector de población.

Modelos europeos

Sin embargo, en este eje de actuación, el plan más novedoso, inspirado en modelos europeos (en España apenas se conoce), son las viviendas de venta con derecho de superficie. ¿En qué consiste exactamente esta idea? «Se trata de una venta limitada en el tiempo –explica Sorolla–. Es decir, tú compras el piso, pero la superficie sigue siendo de propiedad municipal». ¿Y cuál es el objetivo de tal plan? «Acabar con la inseguridad que produce el alquiler. Estos pisos podrán tenerse en propiedad durante 75 años». Además, otra de sus ventajas son que no sube su precio ni tampoco el IPC. De todos modos, estos pisos, explica Sorolla, se entregarán en unos meses, puesto que actualmente todavía están en el proceso de adjudicación. Las zonas donde estarán situados son Ciutat Vella (plaza de Folch i Torres) y Poblesec (paseo de l’Exposició).

El tercer gran eje sobre el que el Ayuntamiento de Barcelona pretende centrar su política son las personas que, aun poseyendo un hogar, corren el riesgo de perderlo. El objetivo a corto plazo no es otro que acabar con el mobbing inmobiliario. «Hay gente que se va a la calle por- que no puede pagar el alquiler o la hipoteca, sobre todo en esta época », reitera Sorolla. Por este motivo, desde el Ayuntamiento se está intentando establecer una tabla de emergencias destinada a analizar cada caso en concreto y, de esta manera, adjudicar una vivienda durante un período de tiempo determinado. Según el delegado de Habitatge, el Ayuntamiento concedió más de 150 viviendas en estas condiciones y alrededor de 50.000 familias han recibido ayudas para pagar el alquiler. En este sentido, la Xarxa d’Oficines d’Habitatge, formada por diez gabinetes (uno en cada distrito) y creada conjuntamente con la Generalitat, intenta ayudar y solucionar las dudas del usuario.

Retos de futuro

Aparte de los planes de futuro ya mencionados, como la generación de suelo para la construcción de barrios –«En Marina se han edificado cerca de 10.000 viviendas», recalca Sorolla– o la apuesta por la rehabilitación, el Ayuntamiento se plantea otros retos. Así, junto a programas de rehabilitación como Barcelona posa’t guapa, Sorolla insiste en prestarle atención también a la seguridad y a la sostenibilidad de la ciudad. Y es que, no basta con que Barcelona sea una ciudad estéticamente agradable, sino que además, internamente, ha de cubrir una serie de necesidades para hacerla más amable con quienes en ella habitan y con el medio ambiente.

Además, Sorolla ve necesario reforzar en la capital catalana el «concepto de alojamiento comunitario», muy conocido en Europa. Se trata de viviendas con espacios comunes y que están destinados a personas en situación de emergencia, quienes podrán gozar de un hogar durante un tiempo determinado (dos años) hasta que se vuelvan a insertar laboralmente. El objetivo consiste en reforzar valores de convivencia.

Además del sistema de alojamiento comunitario, el Ayuntamiento cuenta con una Xarxa d’Habitatges d’Inclusió destinada a ayudar a aquellas personas que quieren, por cuenta y decisión propia, vivir en la calle. Fomentar el trabajo de esta red y «reeducar» a estas personas forma parte de los retos a corto plazo que Barcelona se ha propuesto.

Foto: Jordi Barreras

Los comentarios están cerrados.