Barcelona tendrá 600 guardias urbanos más pese a tener una proporción de agentes por habitantes superior a la recomendada por el Parlament de Catalunya. «Somos la única ciudad de España que aumenta de esta forma tan importante el número de efectivos», explicó satisfecho el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, en la visita que realizó la semana pasada a la nueva sede de las unidades especializadas de la Guardia Urbana en la calle A de la Zona Franca.
El edificio, una inversión de 3,3 millones de euros en equipamientos en plena crisis, alberga ya la Unitat d’Accidents, la Unitat de Policia Administrativa i Seguretat, la Unitat de Suport Diurn y la Unitat Nocturna Centralitzada. «Estas unidades especializadas nos hacen diferentes a las otras policías locales», dijo orgulloso el alcalde.
Hereu apuesta por una policía municipal más preparada y más dotada de medios. «Tenemos una ciudad global, grande y exitosa que, lógicamente, atrae todo tipo de actividades, también aquellas que no son deseables», explicó.
El aumento de plantilla en el futuro inmediato se realizará a razón de 150 nuevos policías municipales por año de mandato. En la actualidad la Guardia Urbana tiene 2.977 policías, 500 más de los que necesita la ciudad, según la proporción de agentes por habitante fijada en su día por el Parlament.
MÁS MOSSOS Y MÁS CERCA
El alcalde también manifestó la necesidad de que los Mossos d’Esquadra amplíen sus efectivos en Barcelona y pidió que trasladen a la ciudad aquellos grupos especiales que tienen su sede en el Vallès. «Sería más útil que las unidades de los Brimo (Brigada Mòbil, más conocidos como antidisturbios) no deban desplazarse desde Sabadell (donde está la central de los Mossos) entre otras cosas porque la mayoría de intervenciones las realizan aquí», dijo Hereu.
Assumpta Escarp, concejala de Seguretat y también de Ciutat Vella, explicó en el estreno del nuevo edificio policial de la Zona Franca que el objetivo inmediato de futuro en materia de seguridad pasa por «mantener la convivencia en el espacio público porque la calle es y debe seguir siendo de los ciudadanos».
Por ello, Escarp piensa seguir dotando de personal y de tecnología a la Guardia Urbana. Además, ya desde este mandato se ha ampliado significativamente el número de agentes que patrullan en los barrios y que se entrevistan con vecinos, comerciantes y representantes de entidades para tomar el pulso a la seguridad. Escarp tambien apuesta por desarrollar un pacto institucional por la seguridad «que contemple las nuevas formas de delincuencia».
REDUCCIÓN DE LOS ACCIDENTES
La responsable política de la seguridad desea también que la ciudad siga mejorando la movilidad. «Hay que mantener la apuesta por el transporte público y reducir la accidentalidad, con más zonas 30 entre otras medidas para mejorar la prevención».
Foto: Guillermo Moliner