La crisis económica, los cambios poblacionales, la transformación de la industria, la implantación de nuevas empresas… Hay cientos de factores que condicionan el desarrollo de Barcelona y de cualquier ciudad. Con ellos, se transforman también las prioridades del futuro. Según el primer teniente de alcalde de Barcelona, Jordi William Carnes, la ciudad ha trazado un plan para el futuro que se centra en tres grandes ejes para conseguir una ciudad competitiva, moderna y medioambientalmente sostenible: la formación profesional, la creación de nuevas empresas y las energías renovables. La combinación de estos tres aspectos conforma la hoja de ruta a seguir a partir de ahora.
FORMACIÓN
TRABAJO CUALIFICADO Y NUEVOS TALENTOS El primero de estos retos es la formación y, dentro de este amplio concepto, la Formación Profesional (FP). «Queremos prestigiar la FP y tener trabajadores cualificados en los sectores clave», explica el primer teniente de alcalde Jordi William. Se refiere a la importancia de potenciar la formación profesional como alternativa mucho más que óptima y dignificarla.
Y una buena manera de conseguir este objetivo es atendiendo las necesidades de los propios clústers empresariales. Es decir, observar en qué sectores se necesitan trabajadores cualificados y potenciar los estudios en este sentido para que las personas que salen de la formación profesional tengan una entrada prácticamente garantizada al mercado laboral.
Todo ello, como no, sin desatender a las universidades, que deben, según William, «atraer a gente cualificada que venga a Barcelona para hacer másteres o estudios post-universitarios ». Con la vista puesta en este objetivo, la ciudad ofrecerá más suelo edificable a las universidades –públicas y privadas– para que amplíen y mejoren sus infraestructuras. Por otra parte, la Administración reservará espacios para alojar a todos los que vengan a estudiar. «Tenemos que ofrecerles apartamentos familiares. El modelo actual está pensado para estudiantes de Erasmus, que viven en residencias, pero si quieres atraer el talento post-universitario necesitas otro tipo de alojamiento », añade William.
Siempre, pero más aún en un contexto de crisis como el actual, la formación es la garantía de éxito en los proyecto de futuro, algo en lo quee Barcelona trabaja desde hace mucho tiempo.
INDUSTRIA
TRIÁNGULO ECONÓMICO Y NUEVAS EMPRESAS Detrás de la formación, o más bien en paralelo a ella, están las empresas. El desarrollo económico de la ciudad depende en gran medida de su tejido productivo, que necesita empresas innovadoras y modernas para poner en valor la industria barcelonesa. La consecución de este objetivo pasa por disponer de suelo industrial. Este es el compromiso que asume el Ayuntamiento, que promociona suelo industrial para estimular que muchas empresas elijan Barcelona como plataforma donde desarrollar su actividad.
Este propósito se ha traducido en lo que se conoce como el Triangle Econòmic, formado por tres zonas clave para estimular la llegada de empresas. La primera de ellas es el 22@, el distrito de la innovación, que ya funciona a pleno rendimiento y en el que se han instalado muchos proyectos. La segunda es la Zona Franca, donde se está trabajando para convertirla en un referente de la industria moderna. La última, menos desarrollada que las otras dos, es la zona Sagrera-Verneda. Además de estos tres, hay otros enclaves estratégicos. En este sentido, William Carnes, también destaca la importancia de «impulsar las áreas de Cerdanyola, donde está el Parc Sincrotó, y Viladecans».
ENERGÍAS RENOVABLES
CONSOLIDAR EL USO DEL COCHE ELÉCTRICO Junto a estas dos apuestas, el tercer reto son las energías renovables. En concreto, la integración del coche eléctrico en el sistema de movilidad. Un refuerzo fundamental en el modelo de ciudad eficiente, que se sumará a medidas como el impulso de la bicicleta en los desplazamientos diarios de los ciudadanos.
En esta línea el Ayuntamiento de Barcelona ha instalado casi 200 puntos de recarga eléctrica para los conductores que usen estos vehículos para desplazarse y ha firmado convenios con diversas empresas del sector. El último, con Bergé Automoció, que comercializa en España vehículos eléctricos del fabricante chino BYD y que cederá uno de sus coches al consistorio.
¿Por qué el coche eléctrico? Para reducir la factura energética, pero también la contaminación: «El precio de la gasolina seguirá aumentando, porque aumentan también los costes de extracción», apunta Jordi William, quien añade que, pese a la apuesta municipal por este tipo de transporte limpio, hay que seguir trabajando: «La oferta de vehículos eléctricos es todavía muy escasa y estos coches y motos son vistos aún como medios de transporte ciudadanos, no de carretera».
Foto: Ferran Madeu