BCN Dinámica Suplemento monográfico de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA

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El tren de gran velocidad, la línea 9 y el puerto mueven la ciudad

POR ÓSCAR HERNÁNDEZ

Barcelona no se detiene, como demuestran los grandes proyectos de infraestructuras y transportes. La superestación del AVE, línea 9 del metro y el Puerto representan esa ciudad del desarrollo.

La superestación del AVE, la creciente línea 9, el expansivo Puerto y la conexión de las dos cuencas de agua son los principales proyectos de infraestrecturas que se realizan ahora en Barcelona. El principal objetivo de la mayoría de estas grandes obras es el de actuar como motores de desarrollo urbano.

Manuel Valdés, director de Infraestructures del Ayuntamiento de Barcelona, se muestra orgulloso del desarrollo del proyecto de la alta velocidad pese a la controversia que generó en sus inicios. «El objetivo ha sido siempre que las estaciones de Sants y Sagrera fueran de paso y no estaciones terminales. Y cada una de ellas puede desviar los trenes hacia zonas de mantenimiento (Can Tunis y Sagrera) sin que el tráfico se vea interrumpido», explica, mientras argumenta la dificultad que tenía encontrar en Barcelona una ruta para la alta velocidad, con tantas líneas de metro y otras infraestructuras en el subsuelo.

«Además, hemos protegido la Sagrada Família y la Pedrera», añade. El templo de Gaudí se ha protegido con una pantalla de 230 metros de longitud y en su entorno se han llevado a cabo más de 2.300 inyecciones de consolidación del terreno. Varias comisiones han controlado el desarrollo de los trabajos para evitar sorpresas e incidentes.

No en vano, para garantizar que no se produjeran daños en los edificios, los técnicos han instalado «decenas de miles de puntos de control » en todo el itinerario urbano de la alta velocidad. La seguridad ha sido la premisa de los trabajos.

T-1 en medio de la ciudad

Pero de esta inmensa infraestructura, la parte más visible será sin duda la estación de la Sagrera, «una gran caja subterránea en la que se han tenido que extraer millones de metros cúbicos de tierra y que será como la T-1 aeroportuaria pero en medio del tejido urbano». Por el camino, varios puntos de la ciudad se han visto afectados por la instalación de túneles, galerías y trabajos de día y de noche.

A estas obras se suman las de la línea 9, la subterránea más larga de Europa, que está muy avanzada. El primer tramo (Aeropuerto-Gornal de L’Hospitalet) tiene ejecutada ya el 85% de la obra. También avanza el tramo de la calle A hasta el paseo de la Zona Franca y la Ciutat de la Justícia y los de Zona Universitària-Sagrera y Sagrera-Gorg. «Tenemos que priorizar los tramos que ya tenemos en marcha y acabar esta línea 9 antes de comenzar la ampliación de la línea 2», añade Valdés. El hecho de que la mayoría de tramos ya estén concesionados favorecerá su finalización y entrada en servicio, con una superlínea de metro que por fin permitirá ir desde cualquier punto de la ciudad al aeropuerto de El Prat o a la Zona Franca.

Una puerta china

Obras que tampoco paran, pero que la mayoría de ciudadanos no ven al estar fuera del casco urbano, son las del Puerto, gran motor económico. Dividido en tres grandes zonas –la urbana (Moll de la Fusta y paseo de Joan de Borbó), la comercial (cruceros) y la logística (energía y mercancías)–, su potencial de crecimiento es muy grande, sobre todo por la construcción de una nueva zona de carga en la antigua desembocadura del Llobregat. Una empresa china, la primera del mundo en tráfico marítimo de mercancías, trabaja ya para establecer en Barcelona su punto de entrada a Europa, con un movimiento previsto de 2,5 millones de contenedores al año.

Frío del gas

Aunque la inversión más sorprendente es la que se realiza en el muelle de la Energia, antes Inflamables. Se ha conseguido, por ejemplo, aprovechar el frío que se obtiene de los gases que se desembarcan licuados y desviarlo hacia la Zona Franca para aprovecharlo en la climatización de edificios. «Además, se está construyendo un muelle para supertanques de hidrocarburos de más de 15 metros de calado», destaca Valdés, de los que apenas hay en Europa.

Foto: Joan Puig

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