CONSEJERO DELEGADO DEL GRUPO ALESPORT
adie puede poner en duda que el deporte ha sido el motor de la gran transformación experimentada por Barcelona. ¿Cómo sería actualmente nuestra ciudad sin los Juegos Olímpicos del 92? ¿Es usted capaz de imaginársela? Evidentemente, sería diferente y, probablemente, nunca habríamos podido disponer de los medios económicos necesarios para conseguir que un proyecto global de aquellas dimensiones pudiera llevarse a cabo. La ciudad cambió radicalmente y todos hemos sido beneficiarios y conscientes de ello. Fue el deporte el que nos aportó todos aquellos recursos necesarios para conseguir transformar la ciudad. Fue el deporte el que nos modificó el carácter y nos hizo más abiertos al exterior, más participativos.
Fue el deporte el que dio una dimensión internacional a la marca Barcelona, hoy tan reconocida. Fue el deporte el que recuperó nuestro orgullo de barceloneses y, en definitiva, ha sido el deporte el que nos ha hecho mejores. Con los Juegos Olímpicos del 92, el Ayuntamiento de Barcelona encendió la llama, pero 19 años ya son muchos años como para pensar que la ciudad continúa viviendo solamente de aquel recuerdo lejano. Otras muchas ciudades acogieron los Juegos Olímpicos posteriormente, pero ninguna como Barcelona supo tomar el testigo de la continuidad, haciendo que el deporte se convirtiera en un motor social y económico indispensable. La ciudad ha tenido que imaginar, creer, tutelar y especialmente trabajar con mucho esfuerzo y eficacia para que, después de toda una generación, Barcelona siga teniendo un contenido deportivo de gran magnitud, que permita mantener eficazmente la proyección internacional de la ciudad.